¿Cómo escoger un frontal para Trekking?

¿Cómo escoger un frontal para Trekking?

Te ayudamos con la elección de tu próximo frontal

Un buen frontal, sinónimo de seguridad.

En este reportaje queremos darte las pautas básicas a seguir cuándo sea el momento de escoger un nuevo frontal. El frontal es una herramienta clave en nuestras rutas de montaña, a parte de darnos luz durante la noche o en sitios oscuros también nos va a dar esa libertad de movimiento en ambas manos. El hecho de poder trabajar o andar con una luz fija en nuestra cabeza va a facilitarnos muchas de las tareas. 
Un frontal anclado a nuestro casco o directamente encima de nuestra cabeza va a darnos un seguimiento perfecto de allí donde estemos mirando. Eso sí, vamos a tener en cuenta con que haz de luz y que potencia alumbramos.
Para acabar esta pequeña introducción, en TREKKINGReview queremos dar a entender que un frontal adecuado es sinónimo de seguridad en la montaña. Ya que cuánto más iluminado este nuestro camino o nuestra vía, más fácil nos va a ser seguirla sin problemas.
Muchas veces priorizamos el precio de cualquier frontal sin tener en cuenta la potencia o el alcance de este. Pero este es un fallo que no debemos cometer. En este caso, como ya hemos dicho antes, un buen frontal nos puede incluso salvar la vida. El frontal se debe adecuar siempre a el rango de actividades que vayamos a hacer con él. 
Por ejemplo, no utilizaremos el mismo frontal en una ruta corta de noche que en un barranco con agua dentro de una cueva. Estamos hablando de dos actividades muy diferentes. Deberemos fijarnos sobre todo en su potencia y su autonomía que normalmente van de la mano. 

I. POTENCIA

La potencia de nuestro frontal deberá adecuarse a nuestra actividad. Existen frontales de muchísima potencia y otros con potencias realmente bajas para usos totalmente distintos. 
Hablemos de números. Cuando hablamos de potencia hay que hablar de lúmenes, cuántos más lúmenes tenga nuestro frontal más iluminará. Los frontales más básicos suelen tener alrededor de 100 lúmenes, una potencia más que suficiente para iluminaciones cercanas como por ejemplo cuando estemos de campamento. 
Si vamos subiendo de lúmenes veremos el rango de luz donde se encuentran la mayoría de los frontales, entre los 200 y los 500 lúmenes. Esto ya son frontales que nos servirán tanto para Trekking, como para Trail e incluso escalada. Eso sí estas potencias más elevadas (400-500) sólo algunos frontales serán capaces de aguantarlas durante varias horas. 
A mayor velocidad se realice nuestra actividad, requeriremos de más lúmenes para mantener esa buena visibilidad. En un camino fácil de montaña tendremos suficiente con 150 lúmenes, en cambio, si queremos ir corriendo por un sendero más estrecho y técnico lo mejor seria partir de una base de 200 lúmenes. 
Hablemos de los máximos lúmenes, la tecnología avanza y cada vez se pueden diseñar cosas más potentes. A día de hoy, vemos frontales con baterías externas que llegan hasta los 1.200 lúmenes. Una cantidad de luz que nos va a durar pocos minutos pero que nos va a permitir hacer de día el sitio más oscuro. Estos frontales se utilizan para sitios muy oscuros como puede ser en la práctica de espeleología en cuevas muy profundas. 
 

II. AUTONOMÍA

En TREKKINGReview creemos que unos de los factores más importantes es la autonomía. ¿De qué nos sirve un frontal muy potente si cuándo lo queremos usar no tiene batería? La autonomía de los frontales depende directamente de la potencia. Un frontal de unos 100 lúmenes consume realmente poco y puede aguantar mucho tiempo encendido. 
En cambio, a partir de los 250 lúmenes, los frontales empiezan a gastar mucha batería, es por eso que es muy importante observar este factor. La batería de los frontales puede venir en forma de pilas o en forma de batería, ya sea en el mismo frontal o en una batería externa que coloquemos en nuestra nuca o en nuestra mochila. 
Los frontales pueden funcionar de tres maneras: A pilas, a batería o mixtos, dónde podemos usar ambos sistemas. 
Es por eso que deberemos cuidar muy bien nuestros frontales y evitar gastar sus baterías sin sentido alguno. Escoger una batería adecuada puede marcar la diferencia entre tener luz durante la noche o no tenerla. 
Nosotros recomendamos baterías que puedan aguantar unas 8-10 horas a más de 200 lúmenes. Eso sería un frontal que nos daría una luz óptima para una larga noche de invierno. A parte con estas características, si nuestro frontal puede iluminar a 100 lúmenes o menos, veremos como la batería nos aguantará más de 24 horas en esas potencias mínimas. 
 

III. PESO

Este factor puede que no sea tan esencial como en el mundo del Trail ya que con el paso de los años los frontales se han ido aligerando de peso de una manera muy brusca. 
Para el Trekking, creemos que es un punto que cada vez se tiene más presente ya que cada vez se buscan mochilas más ligeras y compactas en las travesías de montaña. Un frontal suele pesar entre 120 y 250 gramos, pero podemos encontrar excepciones. Existen frontales muy potentes con petaca incorporada que pueden llegar a pesar hasta 600 gramos, eso sí, nos van a dar grandes caudales de luz durante muchas horas. Por el otro lada, tenemos frontales realmente compactos y ligeros, llegando a pesar menos de 90 gramos y ocupar realmente poco. 
 

IV. ALCANCE

El alcance. ¿Qué es el alcance? ¿No es lo mismo que la potencia? Pues no. El alcance puede ser que vaya relacionado a la potencia que pueda tener un frontal, pero en absoluto será la potencia del frontal. Hay frontales especializados en enfocar distancias más largas y otros especializados en distancias focales cortas. 
El alcance se contabiliza en Lux. Esa es su unidad de medida, significa que es la cantidad de flujo luminoso que incide sobre una superficie. El máximo de un frontal indicado por el fabricante se refiere al punto más lejano que puede recibir 0,25 lux.

Por ejemplo, en escalada se utilizan frontales de poco alcance, en los que se prioriza un ángulo de luz ancho. En cambio, para grutas o terrenos abiertos y técnicos se reduce el ancho de luz para ganar alcance en el terreno. Es decir se potencia y focaliza toda la luz en menos puntos para poder llegar más lejos y poder alumbrar objetos más distantes. 
Es decir, con un ángulo del haz de luz muy cerrado, y a misma distancia, más lux recibirá el objeto. También más lejos alcanzará esa luz. En cambio, con un ángulo muy abierto, cada objeto iluminado recibirá menos lux, con lo que se verá menos iluminado, y menor será el alcance del haz.
 

V. ESTANQUEIDAD

Algunos frontales están hechos para aguantar situaciones más delicadas y extremas. Es por eso que todos los frontales están dentro de la escala de impermeabilidad contra agua y polvo. En esta escala vemos diferentes rangos: 


IP x0: Ninguna protección.
IP x1: Dispositivos protegidos contra la caída vertical de gotas de agua.
IP x2: Dispositivos protegidos contra la caída de gotas de agua con inclinación máxima de 15 grados.
IP x3: Dispositivos protegidos contra agua nebulizada en un ángulo de hasta 60 grados, con promedio de 11 litros por minuto.
IP x4: Dispositivos protegido contra chorros de agua desde cualquier ángulo, con promedio de 10 litros por minuto.
IP x5: Dispositivos protegidos contra chorros de agua desde cualquier ángulo, con promedio de 12.5 litros por minuto.
IP x6: Dispositivos protegidos contra chorros de agua potentes, a razón de 100 litros por minuto desde cualquier ángulo.
IP x7: Dispositivos protegidos contra los efectos de la inmersión temporal.
IP x8: Dispositivos protegidos contra los efectos de la sumersión.
IP 9K: Dispositivos protegidos contra potentes chorros de agua a alta temperatura, a razón de entre 14 y 16 litros de agua a 80° C por minuto.


Para un frontal básico tendremos que fijarnos en las IP 0-3, si queremos algo más protegido y reforzado pero que tampoco suba mucho el precio estaremos hablando de IP 4-5. Para alpinismo y Trekking más de alta montaña iríamos sobrados con un IP 6-7. Los de IP superior se utilizan para barrancos con mucha agua, submarinismo y actividades acuáticas prolongadas. 
 

TREKKINGReview